Una iluminación extraña


A mediados de los años 60, el fútbol nocturno era toda una curiosidad en la zona.

La gente que comandaba Matienzo se propuso iluminar la cancha con el fin de realizar un comercial nocturno de verano, y para ello utilizó un sistema mas que raro.

Se compraron tramos viejos de vías de ferrocarril y se las usó como parantes. Se levantaron cuatro a cada lado del terreno de juego. De estos se prendieron 4 líneas con 8 pantallas cada una, 32 en total, que atravesaban la cancha a lo ancho y con esto se logró una iluminación excelente, sin perdida de luz, ya que las pantallas, similares a las que se usaban en las calles, proyectaban toda la luz hacia abajo.

Claro que, cada tanto, había que detener el partido y juntar los vidrios de algún foco que se rompía producto de un pelotazo.